En
la vida cotidiana hay una gran cantidad de sonidos, muchos de ellos
imperceptibles y otros considerados como normales, que ocasionan lesiones
permanentes al oído.
A lesión generada por la exposición a ruidos muy intensos se le conoce como TRAUMA ACÚSTICO. Esta lesión puede ser perdida temporal del umbral auditivo, es decir que solo dura unos minutos, horas o días dependiendo del tiempo de exposición, al oído de manera súbita, pero durante periodos de tiempos cortos, el oído se recupera, sin embargo si estos periodos se repiten de manera contaste esto puede causar daños permanentes.
La exposición de el uso de auriculares durante largos periodos de tiempo y a volumen alto pueden causar la perdida de audición debido a que el sonido es proyectado directamente a los oído, la parte del oído que más se altera con el ruido es la cóclea, ubicada en el oído interno, encargada de la audición. También puede causar problemas de estrés, ansiedad, o alteraciones en el sistema nervioso.
El daño en el oído se puede controlar, pero si la exposición al ruido es repetitiva, la lesión que se produce en el oído interno puede producir una pérdida auditiva permanente que dure por el resto de la vida del paciente. Por esta razón es necesario cuidar el nivel del volumen que se maneja cotidianamente, para evitar lesiones graves.
La
invasión de nuevas tecnologías, y en particular de los reproductores de sonido
como el MP3 y el iPod, está llevando a que los adolescentes presenten problemas
auditivos propios de los adultos. No
son solo los jóvenes quienes hacen parte de esta tendencia; los adultos también
se han 'contagiado' de la necesidad de escuchar algo todo el tiempo.

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